La respuesta corta: un cuadro bordado con abalorios no se lava, se limpia en seco. El punto de cruz sí se puede lavar, y a veces conviene. A continuación te explicamos en qué se diferencian los cuidados de ambos y qué hacer si ya ha aparecido una mancha.
Por qué el bordado con abalorios nunca se lava
El motivo no son los abalorios en sí: al vidrio no le afecta el agua. El problema es todo lo demás que hay en la pieza.
- El lienzo. El lienzo artístico con el diseño impreso a todo color es una impresión sobre tela. Un remojo prolongado no le sienta bien a ninguna impresión, y los cercos en el fondo no tienen arreglo.
- El acabado de los abalorios. Algunos abalorios tienen un acabado metalizado, nacarado o con forro de color. El agua con jabón no lo arranca al instante, pero el roce del lavado sí.
- La tensión. La tela mojada encoge, y encoge de forma desigual: las zonas bordadas densamente se comportan distinto que el fondo libre. Una pieza que estaba plana antes de lavarla sale ondulada.
- El hilo. El bordado con abalorios es denso, con dos o tres pasadas de hilo por cada abalorio. La humedad que queda dentro se seca despacio, y de ahí viene luego el olor.
Así que la regla es única: nunca mojes una pieza con abalorios. Ni en la lavadora, ni a mano, ni «un momento bajo el grifo».
Limpieza en seco: cómo se hace
El cuidado habitual de un cuadro con abalorios se reduce al polvo, y lleva dos minutos cada uno o dos meses.
- Un pincel suave. Usa una brocha de maquillaje limpia o un pincel ancho de cerdas naturales. Trabaja de arriba abajo, con suavidad, en el sentido del bordado y no a contrapelo.
- Aspiradora a través de una gasa. Para piezas grandes: tensa un trozo de gasa o de nailon sobre la boquilla, pon la potencia mínima y mantén la boquilla a 2–3 cm de la superficie sin tocarla. La gasa evitará que se suelte un abalorio si en algún sitio se ha aflojado un hilo.
- Una pera de aire o aire frío. Una pera de goma para limpiar objetivos o un secador en frío a baja velocidad es la opción más segura para las zonas en relieve.
Lo que nunca se hace: no sacudas la pieza cogiéndola por el borde (eso rompe el hilo a lo largo del borde del diseño), no la frotes con un paño húmedo y no le pases un rodillo quitapelusas: el rodillo engancha abalorios sueltos y los arranca.
Qué hacer con las manchas
Aquí lo principal es no precipitarse. Una mancha que alguien ha intentado quitar frotando con agua casi siempre queda peor que una mancha que se ha dejado tranquila.
El orden
- Retira el exceso en seco. Si se ha derramado algo, absórbelo con papel de cocina, presionando y no frotando.
- Deja que se seque por completo.
- Haz una prueba en el margen libre del lienzo, no sobre el diseño: un bastoncillo apenas humedecido con agua limpia, sin jabón. Observa si el color impreso se corre.
- Si la impresión aguanta, trata la mancha con el bastoncillo, punto por punto, con la mínima humedad. Seca enseguida presionando.
- Deja secar en plano, boca arriba, a temperatura ambiente. Ni sobre un radiador ni al sol.
El polvo y una ligera película grasa a veces se quitan con almidón: espolvorea maicena o talco sobre la marca, déjalo dos o tres horas y retíralo con suavidad con un pincel. El método no sirve siempre, pero es en seco y, por tanto, seguro para el lienzo.
Lo que no se debe usar
- La plancha. Ni por delante, ni por detrás, ni con un paño encima. El calor estropea el acabado de los abalorios, la presión los raja y aplasta el bordado. Es el error más habitual y el más caro.
- Lejía, quitamanchas, limpiadores con oxígeno activo. Actúan sobre el tinte, y el tinte es precisamente lo que está impreso en el lienzo.
- Alcohol, acetona, disolventes. Arrancan el acabado de un abalorio en segundos.
- Agua caliente. Ni siquiera templada: por encima de 30 °C el hilo y la tela encogen.
- La tintorería. Los disolventes industriales no son adecuados para abalorios con recubrimiento, y ninguna tintorería se hará responsable de una pieza así.
El cuidado del punto de cruz: este sí se puede lavar
El punto de cruz es otra historia. El kit contiene tela Aida del conteo y color necesarios, hilos, una aguja y un esquema; no hay impresión en todo el campo ni acabado que pueda perderse con el lavado. Una pieza terminada se puede lavar, y a menudo se nota que queda más fresca: durante meses de trabajo el lienzo acumula la grasa de las manos.
El orden es este:
- Pon la pieza en remojo en agua fresca (hasta 30 °C) durante 10–15 minutos con una gota de champú infantil o un jabón suave sin lejía.
- No frotes ni retuerzas. Aprieta la pieza con suavidad entre las palmas bajo el agua, y nada más.
- Aclara en varias aguas hasta que el agua salga limpia.
- Quita el agua enrollándola en una toalla de rizo y luego déjala boca arriba sobre una toalla seca.
- Plancha mientras esté húmeda, por el revés, con un paño de algodón encima y a temperatura media. Pon la labor sobre algo blando, como una toalla de rizo doblada, para no aplastar las puntadas.
Una advertencia: los hilos de colores vivos, sobre todo los rojos y los azules oscuros, a veces destiñen. Haz una prueba antes de lavar presionando unos segundos un paño blanco húmedo contra el borde de una zona bordada. Si deja marca, lava en agua fría, rápido y por separado.
Si una pieza de punto de cruz tiene detalles con abalorios, pasa a la categoría del bordado con abalorios: nada de lavar, solo limpieza en seco.
Cómo guardar una pieza sin terminar
Un proyecto de seis meses significa seis meses en los que el lienzo vive fuera de un marco. Unos cuantos hábitos ahorran muchos disgustos en la fase de acabado.
- Enróllalo, no lo dobles. Enrolla el lienzo en un tubo de cartón con el derecho hacia fuera, para que los abalorios no queden aplastados. Un pliegue de seis meses no desaparecerá después con el tensado.
- No lo dejes en el aro entre sesiones. En una semana el aro deja una marca que se nota en un lienzo claro.
- Guárdalo en tela o papel, no en una bolsa cerrada. El plástico sin circulación de aire acumula condensación.
- Lejos del sol directo. La impresión del lienzo pierde color antes que los abalorios, y se nota sobre todo en el fondo libre.
- Lávate las manos antes de cada sesión y no trabajes con la pieza sobre el regazo. La mayoría de las manchas en los cuadros con abalorios es grasa de las manos, que se acumula poco a poco y aparece hacia el final del proyecto.
- Guarda los abalorios en recipientes cerrados y etiquetados. Los abalorios sueltos sobre la mesa se pierden, y el mismo tono no siempre se puede volver a comprar.
Preguntas frecuentes
¿Se puede lavar un cuadro bordado con abalorios?
No. Solo se limpia en seco: con un pincel suave, con la aspiradora a través de una gasa o con aire frío. El agua deforma la tensión, daña la impresión del lienzo y puede arrancar el acabado de los abalorios.
¿Se puede planchar un bordado con abalorios?
No, en ningún caso y por ningún lado. El calor estropea el acabado de los abalorios, y la presión de la plancha raja algunos de ellos y aplasta el bordado. Las arrugas del lienzo se resuelven tensándolo sobre un bastidor, no planchando.
¿Cómo quito el polvo a un cuadro que está bajo cristal?
Limpia el cristal por fuera con un limpiacristales normal aplicado al paño y no directamente al vidrio, para que no se cuele líquido por el rebaje. No hace falta abrir el marco por el polvo: bajo el cristal, el bordado se mantiene limpio durante años.
Hay una mancha de grasa en la labor. ¿Y ahora qué?
Primero almidón o talco en seco durante dos o tres horas, y después retíralo con un pincel. Si no funciona, trata la zona con un bastoncillo apenas humedecido con agua limpia, pero antes haz una prueba en el margen del lienzo para comprobar que la impresión no se corre. No uses jabón, quitamanchas ni disolventes.
¿Se puede lavar el punto de cruz?
Sí. En agua fresca, hasta 30 °C, con un detergente suave sin lejía, sin frotar ni retorcer. Plancha por el revés con un paño encima y con la labor sobre una toalla de rizo para que las puntadas conserven el relieve.
¿Cómo guardo un proyecto que he dejado aparcado mucho tiempo?
Enrollado en un tubo con el derecho hacia fuera, envuelto en tela o papel, fuera del aro, lejos del sol y de la humedad. Guarda los abalorios aparte en recipientes etiquetados, junto con el esquema y el hilo sobrante.
Los kits de los que hablamos aquí son de bordado con abalorios y de punto de cruz; las agujas, los organizadores y las pequeñas herramientas para guardar están en accesorios y herramientas.